La revolución de las flores

 

 

 

Cuando se acerca Mayo, en Córdoba se revolucionan las flores y las/los floristas y la ciudad es una lujuria para los sentidos. Las calles se engalanan de macetas y los patios,  silenciosos y frescos todo el año, reviven en cientos de macetas. Los naranjos lanzan a los cuatro vientos su pregón de primavera y el azahar inunda sus calles. Manuel Fernández lo escribe así:”.... la luz hace milagros y los olores y fragancias se desatan. Hablamos de Mayo...”

 

Para mí, una de las mejores cosas que hay en Córdoba, es la posibilidad de pasearla, perdese por sus calles sin rumbo, descubrir mínimos rincones, tal vez una reja, un balcón lleno de macetas, un Museo Arqueológico que es tremendo, con tanto o más romano que árabe, que es mucho decir; un Jardín Botánico que es un paraíso. Por supuesto, hay que ver la Mezquita, los Reales Alcázares con toda su belleza que suele coincidir por estas fechas y Medina Azahara: contemplar sus ruinas, cerrar los ojos e imaginar lo que fue la ciudad,  representación del poder económico y militar de Al-Andalus, de su fundador el gran Califa Abdherramán III.

 

Como decía, pasear por Córdoba es conocerla. Por eso, la fiesta de Los Patios es una excelente excusa para hacerlo con algo consustancial a los ciudadanos andaluces y que los cordobeses lo han sabido convertir en el mejor exponente de su famoso ( a todos los niveles), “Mayo Cordobés” . Cuidar sus flores fue y es costumbre y creo que cada cordobés lo lleva  en sus genes.

 

En los distintos recorridos encontramos calles sinuosas y estrechas, tabernas, gastronomía de calidad, una Córdoba  para pasear, para vivir y experimentar la cultura, el ser de una ciudad con mucha historia y monumentalidad. “Una ciudad que fue fundada por los fenicios y cartagineses y que los romanos la convirtieron en la capital de la Bética , dice un folleto turístico, “Los Espléndores de Andalucía” (Córdoba, Granada, Sevilla) que fue centro militar, espiritual y científico durante el apogeo islámico, la hacen fiel resúmen de la historia andaluza”.

 

Además de la impresionante monumentalidad  de la Mezquita-Catedral, el patio siempre formó parte de la iconografía del tipismo cordobés (posiblemente junto a la belleza de la mujer cordobesa, difundida en los cuadros de Julio Romero de Torres), como los mejores exponentes  de nuestra ciudad y así lo  demuestra la aportación que a principios del Siglo XX hace el editor francés Bienaimé, siendo utilizado en otras ocasiones por organismos oficiales nacionales y autonómicos: patio cordobés encalado (el de la Asociación de Amigos de los Patios, en San Basilio) y mujer evocando las modelos de Julio Romero de Torres (la Córdoba de los sentidos).

 

Las flores como icono de nuestro turismo ya utilizadas en los años 50 cuando las autoridades municipales se dan cuenta del potencial  que tiene la ciudad en este sentido y deciden arreglar algunas vías más transitadas, como la Calleja de las Flores, colocando macetas que se convierten en una de las fotos más

generalizada para el viajero a Córdoba,  tal y como se indica en el folleto “La imagen turística de Córdoba. Un viaje en el tiempo” realizado con motivo  de  “ CORDOBA. Exposición de 100 años de historia gràfica del turismo” editado por la Consejería de Turismo, Comercio y Deportes de la Junta de Andalucía.

 

La administración municipal, con el apoyo de las Peñas Cordobesas, en 1953 iniciaron el camino del Mayo Cordobés, convocando el I concurso Popular de las Cruces de Mayo y tres años más tarde, Anselmo González, Ricardo Molina

y Fosforito, convocan el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba para rescatar la pureza del cante “jondo” y recoger el testigo del antiguo certamen que en 1922, en Granada, iniciaron nada más y nada menos que Manuel de Falla y Federico García Lorca.  Su celebración en mayo, lo hacen coincidir con el Primer Festival de los Patios Cordobeses, afianzando la primavera como principal  temporada  y reclamo  turístico de la ciudad en todos los ámbitos hasta nuestros días. Nació el “Mayo Cordobés”.

 

El paraiso toma forma en Córdoba entre los meses de Abril y Mayo. En estos meses hace falta tiempo para VER, SENTIR Y DEGUSTAR.

 

 

 

 

 

 

Antonio Arroyo Serrano

Periodista